Comunidad Diaguita y su relación con la naturaleza

Para los pueblos originarios, la tierra y sus elementos naturales son sagrados. Se entienden parte de ella, jamás harían algo que la dañara. La comunidad Diaguita vivió en territorios que hoy conocemos como Catamarca, La Rioja y San Juan. Eran agricultores y cazadores. El lugar que habitaban es de montañas y valles. El clima es árido, y la lluvia escasa. Para poder cultivar su alimento elaboraron sistemas en las laderas de las montañas conocidos como escalones o terraza. Supieron dar uso y cuidar el agua elaborando represas para almacenarla y canales guiados hacia los cultivos.

Hacían cuencos, jarrones y urnas de barro. Las piezas eran marcadas o pintadas con formas geométricas, representando la naturaleza alrededor, el fuego, el agua, las montañas, sus terrazas de cultivo. Ellos utilizaban colores blanco, negro y rojo. Entonces pensamos y debatimos ¿de dónde sacaban los pigmentos? Carbón, grasas, sangre, semillas.

¿Y si en la actualidad, queremos probar colores de la naturaleza?

Para esto hablamos de algunas plantas, vegetales que podrían tener una fuerte tinta. 

En clase filtramos extracto de zanahoria y espinaca utilizando embudo y lienzo. Pero esa no fue la mejor forma de extraerlo. Por una cuestión de tiempos, el resto de los pigmentos los llevé ya filtrados a la siguiente clase, pero les comenté como herví la remolacha para luego apretarlas en lienzo y juntar su tinta. Un proceso similar fue con la corteza de Eucaliptus. Para el repollo morado y la espinaca se hizo un picado pequeño y ralladura para la zanahoria y se lo desmenuzó bien usando un mortero.



                          


Luego creamos nuestro propio

LABORATORIO DE PIGMENTOS:

Experimentamos a partir de tintas naturales, agregando modificadores

de ph: vinagre, limón y bicarbonato de sodio para observar los cambios en cada uno.

                     

                    

                    




¡Finalizamos utilizando libremente, como acuarelas los colores obtenidos!

             

                                    


¡Esto no termina aquí!

Terminando el proyecto, experimentamos con arcilla. La idea principal fue elaborar un cuenco o algo similar donde pudiéramos imprimir alguno de los dibujos geométricos que pintaban o marcaban los integrantes de esta comunidad, para expresar lo que veían a su alrededor, en la naturaleza. Fue muy gratificante esta actividad, la arcilla en las manos fue canalizadora de emociones, concentración
y disfrute.

                 

                 

                 

                 


Con motivo de la Expo de Oferta Educativa, realizamos unos souvenirs para
quienes visiten el stand de la Escuela.

                

                






Comentarios